martes, 14 de abril de 2015

Corfe Castle y Niebla

El jueves pasado nos fuimos Manu, Alessandro y yo (mejor acompañada imposible) a ver el castillo de Corfe, que esta muy cerca de Poole. No lo planeamos mucho asi que quedamos a la mañana y fuimos a preguntar al tren cuanto salia el billete, que nos salió ida y vuelta por 3 libras y pico. Fuimos al andén y solo quedaban dos minutos para el tren. Perfecto. Nos montamos y solo son dos paradas. Perfecto.
Una vez en Wareham, fuimos caminando hacia la oficina de información de turismo, donde nos dijeron que para ir al castillo teníamos que coger un bus justo enfrente y pasaba en dos minutos también. Perfecto. Nos estaba saliendo todo redondo y encima acompañados de un día de sol y cielo azul sin nubes.





Y allí estabamos los tres, despues de pagar casi 9 libras para entrar (un poco careros me parecen estos ingleses...). Este castillo corona una montañita desde donde se ve el pueblo Corfe Castle. Se construyó en el siglo XI y en 1635 fue adquirido por John Bankes (un politico inglés de aquel entonces). Allí su familia y los criados aguantaron protegiendo el castillo durante la guerra civil inglesa, hasta que fue tomado por las tropas parlamentarias y lo volaron. Por eso está en ruinas. En fin, tampoco me voy a meter mucho en la historia inglesa, más que nada por que no tengo ni idea.  


No podía evitar sacarme una foto. Eso sí, era la única adulta haciéndolo.





El pueblito ese de atrás es Corfe Castle. PRECIOSO.



Mis amigos son como críos. Subiendose a los muros e intentando escalarlos.  




Esta es mi cara cuando tengo vértigo al subirme en algún sitio. Risa nerviosa. 


Después de ver el castillo queríamos ir a Swanage, el pueblo de al lado. Allí hay unos acantilados enormes y queríamos acercarnos a ver la puesta de sol. Como teníamos tiempo, decidimos ir andando por una ruta que había en el mapa. Y empezamos a andar siguiendo unas señales... que nos llevaron a una carretera sin arcén ni nada. Preguntamos a una señora que había por allí y nos dijo que cruzáramos hacia un camino que había en medio del campo. Y eso hicimos, hasta que nos encontramos una valla y tuvimos que volver para atrás.



¿Veis? Como crios. Jajajaja!


Y como no, el balón casi se cae al río. 


Al volver al pueblo nos entró el hambre y ¡es que ya eran las 3! Entramos al restaurante en el que ponía "Comida durante todo el día" y resulta que era el restaurante del castillos. Por supuesto nos fuimos a comer a la terraza para ver las vistas al castillo y para aprovechar el día tan bueno que hacía. Estos dos chicos fueron a pedir hamburguesas y menudo susto cuando me dijeron que no quedaban hamburguesas y que habían pedido FISH AND CHIPS. Recordé la única vez que había probado eso y que me prometí no volver a comerlo jamás. Fue en aquellas vacaciones en Londres con Edurne y Naiara (un beso chicas) y fue de las cosas más horribles que habíamos probado además de aquellas alubias que nos servían en el desayuno. Pero claro, había sido un Fish & Chips de un puesto de comida rápida, y el más barato que vimos. Esta vez era diferente y por eso estaba buenísimo. Menuda sorpresa la mía. Así que si venís a verme aquí, ya se donde llevaros para comer un buen Fish and Chips. 

Despues de comer, nos vino la vena española (a Alessandro también) y nos entraron ganas de echarnos la siesta, pero teniamos que ir al otro pueblo. Así que decidimos no ir andando y coger el bus y así podriamos ir a los acantilados y allí jugar con el balón o tirarnos a la bartola en el cesped. 

ERROR. 

Si algo debeis saber si venis a Inglaterra es que puede que en un pueblo haga un tiempo increible y que en el pueblo de al lado en cambio sea invierno. Y eso nos pasó. Llegamos a Swanage y la niebla era increible. Fuimos hasta la playa y no se veia ni el mar. Yo les dije que fueramos caminando hasta los acantilados porque a veces la niebla se va al de media hora. Y parecía que si, pero no. Y encima nos perdimos de nuevo por campos ingleses. Nos metíamos en campas y pensábamos que en cualquier momento nos iba a aparecer el dueño del lugar con la escopeta. 


Aqui tuvimos un dilema porque no sabíamos si eran toros o vacas negras. Al final nos arriesgamos y eran vacas, pero había una que no dejó de mirarnos mientras cruzábamos. 


Llegamos a un cruce en el que había un montón de vacas. Yo no me atreví a cruzar (además que estaba muy cansada ya y en google maps veía que nos quedaba mucho para llegar a los acantilados). Estos cruzaron para ver que había más allá y efectivamente no había nada. Mientras estaba sola pasó una señora con un perro y me miró raro y me preguntó si estaba bien. Pensaría que hace aquí en medio de la nada una chica sola con el móvil y una cámara de fotos.  


Y luego la niebla volvió. 


Así que finalmente descartamos la idea de los acantilados y decidimos sentarnos a tomar una cerveza viendo el mar (o lo que la niebla nos dejara ver). Fue una gran idea, si no fuera porque cuando fuimos a coger el bus resulta que quedaban dos horas y pico para el siguiente y no había tren tampoco. Tuvimos que coger un taxi hasta el pueblo de al lado y allí ya pudimos coger el tren de vuelta a Poole. No salió todo perfecto pero aun así fue un día perfecto. 


 

lunes, 6 de abril de 2015

Easter in Poole

He pasado la Semana Santa aquí y es totalmente diferente a la de España. Los días de fiesta son más o menos los mismos. Viernes, domingo y lunes. Pero no hacen procesiones. Lo que hacen es atiborrarse a chocolate. ¡ÑAAM!

El sábado y el domingo me tocó trabajar pero no estuvo mal, muy tranquilo todo. Y lo mejor de todo es que una compañera trajo huevos de chocolate de pascua para todos.

El lunes, o sea hoy, me he levantado para ir a hacer unas compras. He mirado por la ventana y he visto que hacía sol. Nada raro, ya que aquí ha hecho bastante sol desde que he venido, pero eso sí, un frío que flipas. Así que me he puesto mis medias, mis zapatos, mi abrigo calentito y he salido. Menuda sorpresa la mía cuando he descubierto que hacía calor.

Si normalmente pienso en lo ridicula que va la gente cuando hace frío y va en pantalones cortos y sandalias, imaginaros cómo me sentía hoy. Hoy yo era la que no iba acorde con el tiempo. A ver, que no es que hiciera 30 grados, pero ha llegado a los 18 y eso aquí es mucho para ser abril.

Cuando he vuelto de las compras he escrito a mis amigos contandoles el buenisimo día que hacía y para quedar a la tarde para dar una vuelta. Y han hecho de fotografos otra vez. Hemos ido por el parque, luego por el puerto y allí hemos visto que habñia mucha gente y que los bares habían sacado las terrazas. ¡Necesitaba tomar algo mientras nos daba el sol en la cara urgentemente! Y como no habñia sitio, nos hemos llevado las bebidas al puerto y allí nos hemos sentado. Ha sido lo mejor del día.

Me ha recordado un poco a cuando vamos de paseo por la playa de Ereaga y acabamos en el puerto viejo de Algorta y nos tomamos algo en las escaleras. Eso sí, me han faltado las rabas.


























jueves, 2 de abril de 2015

Mi viaje a uno de los escenarios de Jane Austen

Esta semana es Semana Santa y tengo el facebook abarrotado de fotos y de gente diciendo a donde se va de vacaciones. Este año yo no tengo la misma suerte. Generalmente en estas fechas suelo ir a Galicia a ver a mi familia, pero al estar lejos y no tener vacaciones no he podido ir. Pero no todo es malo, porque esta semana he tenido 4 días libres seguidos. Y por eso, y porque no quería morirme de envidia viendo vuestros viajes, decidí aprovechar uno de esos días para ir a ver Bath. 

Desde Poole no está muy lejos, si vas en coche. En bus son 5 horas (no lo entiendo), y en tren 2 horas y media mas o menos. Cada vez tengo más claro que tengo que traerme el coche, porque hay un montón de sitios chulos cerca a los que no puedo ir en transporte público. 

Tenía muchas ganas de ir a Bath, primero, porque me habían dicho que es precioso y segundo, porque Bath me recuerda a las novelas de Jane Austen. Los personajes de sus novelas siempre se iban de veraneo a Bath. La novela de La Abadia de Northanger comienza en esta ciudad y es donde Catherine conoce a la gente que va a cambiar su vida por completo. As´que pasear por las calles de Bath me hacía mucha ilusión. Si en Versalles me sentía como Maria Antonieta, en Bath he podido sentirme como Catherine cuando iba a las fiestas al salón de baile.

Bath debe su fama gracias a los romanos, que descubrieron las aguas termales que yacían bajo la ciudad y la convirtieron en el primer balneario de Inglaterra. Construyeron además un templo dedicado a la diosa Sulis Minerva. Pero no fue hasta el siglo XVIII cuando Bath se puso de moda. Además en aquel siglo, dos brillantes arquitectos (John Wood el Viejo y el Joven) diseñaron muchos de los edificios y calles de la ciudad. La llenaron de palacios y por eso muchas personas ilustres vivieron en Bath. 

Lo primero que he visitado son los Baños Romanos. Es un complejo de baños del siglo I. La entrada me ha costado 14 libras, bastante caro, pero bueno. La visita no ha estado nada mal, te daban la audioguia con la entrada y dentro a parte de las termas romanas también hay una especie de museo donde te explican todo y donde hay restos romanos. 













Al lado de los baños Romanos está la Abadía de Bath (Bath Abbey). Preciosa. Además hay una plaza justo enfrente para poder contemplarla. Según la leyenda, la forma de la iglesia fue dictada por Dios al obispo Oliver King en un sueño de este. Se puso manos a la obra con el proyecto y la verdad es que le quedó muy bien. 






 
 Despues he seguido el tour que había programado por Cheap Street y Barton Street y he llegado a Queen Square. Una plaza rodeada de edificios diseñados por John Wood el Viejo. En una de las casas de esta plaza vivió Jane Austen. 



Y siguiendo hacia arriba por la Gay Street he llegado a The Circus, otra plaza diseñada por John Wood el Viejo, pero que el pobre no lo llegó a ver porque murió antes de que la terminaran. Es basicamente una rotonda. En una de estas casas vivió el pintor Thomas Gainsborough y tambien el actor Nicolas Cage. 


Y siguiendo hacia la izquierda por la calle Brock llegamos al Royal Crescent, la gran obra de John Wood el joven. Está considerada la calle más majestuosa del país (o eso decían en mi guía). La casa Nº1 de esta calle alberga un museo que refleja la vida de los aristócratas del siglo XVIII. Pero yo no he entrado, así que no os puedo contar que tal está. 


Despues de pasear un poco por el parque Royal Victoria, he ido a las Assembly Rooms (que tambien es un museo de la moda). Las Assembly Rooms fueron construidas por John Wood el Joven para las reuniones de las clases acomodadas. Aquí es donde Catherine e Isabella iban a bailar y a buscar marido. La entrada al Salon de Baile, al Salon de Te y al Salon Octogonal es gratis, pero para el museo de la moda hay que pagar y yo no he ido. Solo he entrado en los salones para sentirme un poco mujer del siglo XVIII. Ha sido un poco decepcionante ya que dentro de los salones solo hay sillas, no hay nada más. Podrían haberlo ambientado un poco. 




Callejeando por Bath he visto calles muy bonitas. Los edificios me han recordado un poco a Francia. Se nota que Bath ha sido una ciudad de aristócratas. 




Y para finalizar mi visita he llegado al Puente Pulteney. Un puente con tiendas a los lados que cruza el río Avon y que une el centro con Great Pulteney Street. Al lado están los Parade Gardens, que según mi guía, en el siglo XVIII las parejas acudían a este parque para verse en secreto. OH MY GOD. 







En resumen, Bath me ha encantado. Desde luego, en el siglo XVIII debía de ser interesante vivir en Bath con tanto baile y jardin para enamorados. Hubiera sido mi sitio seguro. 

¡Un beso para todos! Espero que paseis unas buenas vacaciones los que las tengais y los que no, trabajad lo justo y necesario.