viernes, 4 de agosto de 2017

Magic Cornwall

Hace muchísimo que no escribo en el blog, principalmente porque me da pereza y no tengo mucho tiempo. Pero hoy quiero contaros lo mucho que nos gustó Cornwall (Cornualles), porque es un sitio que merece la pena ver si pensáis hacer una ruta por Inglaterra.

Hacía tiempo que quería ir a esa zona, básicamente desde que vine a vivir aqui. Siempre estaba esperando a que tuviéramos 4 o 5 días libres seguidos, pero los dos trabajando a turnos es muy dificil coincidir. Así que en mayo vimos que teníamos un fin de semana juntos de viernes a domingo y dijimos: allá vamos. Y que bien hicimos. Volveremos seguro.

Cornwall es mas grande de lo que pensábamos, por lo que solo pudimos ver la zona este. Mi consejo es que si vais lo hagáis en coche. Desde Poole son algo menos de 4 horas en coche, la carretera esta bien y no había mucho trafico. También se puede ir en tren pero se tarda muchisimo más y ya sabemos que aquí el tren es carísimo. Además, lo bonito de esa zona es ir de pueblo en pueblo y de playa en playa, cosa que sin coche es dificil.

El primer día fuimos a Tintagel, donde están las ruinas del castillo de Tintagel, construido en 1240. Las ruinas están en una colina rodeada de cuevas y acantilados. Se supone que es donde nació el Rey Arturo y hay una estatua de él en lo alto de la colina.










Tras tomar un helado y quemarnos un poquito (ese día hacía un sol infernal), nos dirijimos a Port Isaac, que la verdad nos decepcionó bastante. No sé si fue por el hecho de tener que pagar parking (4 libras o asi) para ver un pueblo enano que tampoco es que tuviera nada del otro mundo. 






Tras esta pequeña decepción decidimos ir hacia el hostal donde nos alojábamos (en Newquay) para hacer el check in. Era la primera vez que nos íbamos a alojar en un "guesthouse" y la verdad es que la experiencia fue de lo más positiva. Los dueños son una pareja majisima que lo primero que hicieron fue ofrecernos te y café nada mas llegar. La habitación estaba muy limpia y tenía baño dentro. Incluía el desayuno, y podías elegir desde tostadas y cereales hasta un full english breakfast con huevos, bacon y todo lo necesario para atascar las arterias. Buenísimo todo. 

Después de instalarnos nos contaron sitios a los que podíamos ir cerca de allí y los apuntamos para nuestro último día en Cornwall. Despues fuimos a dar una vuelta por allí, y descubrimos una de las playas más bonitas que había. Fue una pena que ya fuera tarde y no pudieramos bañarnos. 


Esta es la playa escondida que encontramos. ¡Y estaba en frente de nuestro alojamiento!



Porth Beach


Felicidad 

El día siguiente fuimos a la peninsula de Penzance a hacer una mini ruta en coche. Primero fuimos a St Michael's Mount. Es muy parecido al Mont St Michel en Francia, de hecho, perteneció a los normandos. Es una isla a la que solo se puede acceder cuando la marea está baja mediante un paseo de adoquines. Allí hay un castillo y unos jardines, pero que no pudimos ver porque fuimos el sabado que es el único día que cierran. Aún así pudimos cruzar hacia la isla y pasear por allí. El paisaje es muy bonito. 






Desde allí fuimos a Minack Theatre en Porthcurno. Este teatro está construido en los acantilados y tiene unas vistas espectaculares hacia el atlantico y hacia la playa de Porthcurno. Fue una pena que ese día estuviera tan nublado. 






De allí siguiendo el recorrido por la peninsula llegamos a Land´s End, que es la punta más hacia el oeste de Inglaterra. 




 Y nuestra ruta de ese día la acabamos en la ciudad de St Ives. Llegamos y compramos unos típicos Cornish Pasty (que es como una empanada) para comer y nos sentamos en el puerto tan bonito de St Ives (siempre vigilando a las gaviotas ). Esta ciudad es muy bonita la verdad. Tuvimos que aparcar en un aparcamiento gigante que hay en lo alto de la colina pero es que no hay acceso al centro en coche. Además el paseo hasta abajo fue para tanto.  
  





Esta cala era preciosa la verdad, y se podía apreciar el agua tan transparente que hay en Cornualles. 


Esta era otra cala de camino a la playa principal, aunque antes de llegar a ella nos subimos a ese monticulo de la foto desde donde se podían ver unas vistas espectaculares de ambas lados de la ciudad. 


Esta es la playa principal y en la que también hay un Tate Museum de arte moderno como en Londres. 



Me encantó que pudiéramos ver ambos lados. Muy bonita ciudad. 



El puerto desde las colinas subiendo al parking. La marea ya había subido y estaba todo cubierto. 

Ya muy cansados de la ruta, volvimos a casa, no sin antes dar una pedazo de vuelta con el coche para llegar al hotel. La policía había cortado el acceso a nuestra carretera y el gps se volvió loco, así que tuvimos que cambiar el recorrido de vuelta, dando muchas vueltas a las rotondas como de costumbre. 

El último día nos lo tomamos más tranquilos, nos levantamos tarde, desayunamos y estuvimos hablando un rato con Alec y Jen (los dueños del hostal) antes de despedirnos. Como teníamos que volver a casa ese día por la tarde, decidimos ir a ver algunas de las playas que había cerca de Newquay. Fuimos a Watergate Bay, a Fistral Beach en Newquay y a Perranporth Beach. Las 3 eran espectaculares (que pena el tiempo), y estaban llenas de surfistas de todas las edades. Era un ambiente tan bueno que me dieron ganas de apuntarme a surf, así que decidí que la próxima vez que fuéramos a Cornwall haríamos un curso de surf. En nuestra zona también hay cursos pero son el doble de caros y las playas no son para surf la verdad. 




Comimos por la zona y nos fuimos al coche para volver a Poole. Nada más irnos empezó una tormenta, porque como siempre digo, Cornwall se puso triste porque nos íbamos de allí. 
  


domingo, 16 de octubre de 2016

Verano en Italia


Sol, playas, pasta, pasta, pasta, gente maravillosa, iglesias y pueblos y ciudades preciosas. Ay ojala pudiéramos volver al verano italiano que nos hemos pegado. 

Este verano hemos ido al Abruzzo, la región de donde es Luca, a conocer a su familia y amigos. No solo he conocido gente increíble, también lugares preciosos. El Abruzzo es la región que esta a la misma altura que Roma pero en el lado del Mar Adriático. Pero no es solo mar, porque también tiene los Apeninos, por lo que gran parte de la región es de montaña. En 50 kms tienes playas mediterráneas con aguas cristalinas y también pistas de esquí en la montaña. El caso es que nosotros en verano a 40 grados (y viviendo en Inglaterra) lo que queríamos era playa, nada de montaña. 



Los traboccos de la costa son unas casetillas que se utilizaban antiguamente para pescar. Ahora muchos están abandonados y otros son restaurantes en los que se come el pescado que hayan pescado ese día. Fresco, fresco. 



Este está por San Vito, para mí el mejor sitio de playa de los que hemos estado. Aguas cristalinas y perfectas para nadar. Lo único malo eran las piedras, ya que no son playas de arena pero tampoco de piedras finas. Hacen daño en los pies y lo mejor es ir con calzado. La gente usaba escarpines y yo mis cangrejeras de purpurina. 





Aquí estamos Serena (la hermana de Luca) y yo luciendo blanco nuclear en la playa. 


Después fuimos haca el pueblo de San Vito (la parte del mar) y comimos helado y dimos un paseo.



Esto fue otro día. Los primeros días teníamos tanto mono de playa que no hicimos más que ir al mar. Fuimos a ora playa de piedras de esas difíciles de acceder con coche, pero ese día el mar estaba un poco revuelto y no nos bañamos mucho. Pero ese día descubrí que los italianos se llevan pizza a la playa. Aunque no se por qué me extrañó tanto si en España somos muy de ir con el tupper de lomo y tortilla. 





Esto fue cuando fuimos a ver San Vito pero la parte alta, la de encima de la colina. En el Abruzzo hay muchisimas ciudades y pueblos en lo alto de las colinas. 



Y desde la colina podemos ver el mar. 



Esto es super típico del Abruzzo, los Arrosticini. Carne de oveja a la brasa en palitos a pincho moruno. Buenísimo. 



Aquí Serena y yo de compras (aprovechando un día que hacia malo). 


Estamos ahora en la ciudad de Penne. Fuimos a verla con los hermanos de Luca, Serena y Andrea. 




Muchas casas por esa zona son así, preciosas y perfectas para un poco de bricolaje. 


Esto es dentro de la iglesia de Penne. En cada pueblo hay 40 iglesias. Muchas de ellas se destruyeron en la segunda guerra mundial. 





Las montañas a lo lejos. 



Para terminar el día nos acercamos a este lago/presa. 




Esta foto me encanta. Estamos en Cita St Angelo. Muy bonita ciudad y desde la que puedes ver el mar y la montaña con nieve. 





Otro día fuimos a Atri, la ciudad donde nació Luca, aunque se mudaron a la nueva casa cuando tenía 3 años o así. 







La iglesia es enorme, dentro tiene varias partes. Tiene un claustro tambien, en el que habia una exposición de arte moderno (que fastidiaba el claustro pero bueno). 






Tambien tiene un teatro muy bonito, en el que pudimos oir a alumnos de musica tocar el piano. 


Otro día fuimos hacia el interior, a L'Aquila. Es una ciudad de unos 75000 habitantes que en 2009 sufrió un terremoto de 6'3 en el que murieron unas 300 personas. Y aunque hayan pasado unos años ya, la ciudad sigue destruida. Hay casas en las que faltaban paredes enteras. 


Esta es la Fontana delle 99 cannelle (fuente de los 99 caños), de 1272. 




Basilica de Santa Maria de Collemaggio



Basílica de San Bernardino





Volvimos a la noche, y esa misma noche fue el terremoto de este verano, que Luca y yo no notamos, pero el resto del mundo si. Fue una sensación extraña ya que el día anterior estábamos por la zona del terremoto y vimos como algo así puede cambiar una ciudad y la vida de muchas personas. 


Ese día nos fuimos a Punta Aderci, una reserva natural a una hora de coche de casa de Luca (un poco más lejos de San Vito). Fuimos a pasar el día, comer allí unos bocadillos, bañarnos, etc. Pero la verdad es que no fue un día horrible. El terremoto ya nos dejó tocados. Y más tarde en Punta Aderci, vimos como dos chicos se ahogaban en el mar. Delante de nosotros. Los que se metieron a ayudarles tuvieron que ser rescatados por un helicóptero de la guardia costera. Menudo día.  





El sitio es precioso, y cuando el mar esta tranquilo el agua es azul, azul. Pero no sé si por el terremoto o qué, ese día el mar estaba loco. 


El viernes nos fuimos a pasar el día a las Islas Tremiti. Son unas islas pequeñas en el medio del Adriatico. Son 4 islas, en las que habitan unas 300 personas. Para ir hasta allí tuvimos que coger un barco que nos llevaba en 2 horas. ¡Uff que mareo!




Pero merece la pena el viaje en barco. Aguas super cristalinas (y nada revueltas). 


Un castillo arriba (que era prisión o algo así tambien). 



El barco nos deja en una isla que no tiene playas, es la del castillo. Para poder ver todas las islas cogimos un tour en barco que te lleva por todas las islas, te deja bañarte en medio del mar y luego te deja en la isla de la playa para que pases el día allí (hasta la vuelta a la isla del castillo). 









Una cosa que odio de Italia, es que privatizan las playas. Te obligan a pagar una sombrilla y hamaca para estar allí. Y eso pasaba en esta isla. La playa era enana y estaba llena de sombrillas y hamacas. Para poder tumbarte en la playa tenías que pagar pero es que encima no había suficientes. Así que tuvimos que buscar unas rocas en las que estar. 




Casi me quemo. ¡Gracias aftersun! 

El año que viene más :)